martes, 7 de julio de 2015

4 días

De mi casa al Purgatorio, en Transmilenio hay mas o menos una hora de ida y una y media de vuelta. Esas son cifras que no me agradan en lo más mínimo después de un pesado día de trabajo.

Para el día cuatro este es el resumen oficial:

Ya me regañaron.
Me dijeron "así está perfecto bien".
Me confundí.
Se me olvido hacer lo que me había dicho mi jefe.
Mandé 4567 correos.
Paseé por varias extensiones de teléfono.
Almorcé sola.
Almorcé acompañada.
Tengo correo oficial de la empresa.
Ya llegué tarde.
Ya me fui tarde.
Ya me pregunté ¿será que sí voy a aguantar?


miércoles, 1 de julio de 2015

El primer día

Me desperté a la hora que era, cogí el bus a la hora que era y llegué a la hora que era. Conocí a veintisiete personas de las cuales me acuerdo de solo 5 nombres aproximadamente. Tengo además una libreta con 7 hojas de anotaciones y en mi lonchera sobraron las galletas de avena.

Ya tengo carné y aunque me peiné y bañé, salí fea. Me emocioné con todas las tareas que tengo que hacer y me imaginé mil formas en las que podría ser  mejor el trabajo. Me alegró tener una silla tan cómoda y muchas revistas a mi alrededor.

Por ahora, 10 horas después de entrar, solo puedo pensar en lo linda que se ve mi almohada.

martes, 30 de junio de 2015

La noche antes

Mañana empieza mi practica en esta empresa de medios enorme la cual vamos a llamar El Purgatorio. A este punto tengo más miedo que emoción de entrar. Voy a iniciarme como periodista y como requisito de mi Universidad, la cual llamaremos El Paraiso, debo cumplir con 6 meses de practica profesional en alguna empresa para poder graduarme como Comunicadora Social.

Desde que empezó el proceso de conseguir dónde trabajar, puse mi mente en El Purgatorio y después de dos filtros pude hablar con el editor, que desde mañana será mi jefe, y él me dio el trabajo. Cuando fui a la entrevista no me percaté de mi piercing en la nariz hasta que vi los brazos tatuados del editor y me sentí completamente cómoda.

A pocas horas de iniciar, ya tengo lista mi maleta con todos los útiles escolares que nadie me pidió, la tarjeta Tu Llave bien cargada y por supuesto la ropita que me voy a poner. Incluso ya tengo una cita para verme con mis amigas en la noche y contarles cómo me fue.

Mañana me van a tomar la foto del carné para poder ingresar a la empresa, entonces figuró bañarme.

Virgencita de los practicantes, ¡colabórame mañana!

DR